– Deseo sexual inhibido o trastorno del deseo hipoactivo (TDSH)
Consiste en la disminución o ausencia persistente de deseo sexual y fantasías sexuales. Es una circunstancia que afecta tanto a hombres como a mujeres, y puede expresarse de diferentes maneras, como incapacidad para disfrutar de la actividad sexual, dificultad en la excitación o falta de interés por el sexo. Es muy importante hacer una buena evaluación para determinar sus causas, puesto que la intervención puede variar en función de su origen.
– Disfunción eréctil (DE)
Se trata de la incapacidad persistente para lograr o mantener una erección suficiente para tener una relación sexual satisfactoria. Aunque habitualmente suele asociarse a hombres mayores, lo cierto es que se da en todas las edades y en la práctica clínica es una de las demandas más frecuentes entre los hombres jóvenes. No obstante, la etiología varía según el grupo de edad, y en ocasiones la DE puede ser un indicador de problemas de salud subyacentes, por lo que conviene que contemos con una evaluación médica previamente a la intervención sexológica.
– Eyaculación Precoz (EP)
Otra de las disfunciones sexuales masculinas que con más frecuencia suscitan una consulta es la EP. Aunque su definición ha variado a través de las distintas ediciones de los principales manuales de criterios diagnósticos, hoy podemos describir la EP como la incapacidad para prolongar la eyaculación, ocurriendo ésta antes de lo deseado durante el acto sexual. Las causas que con mayor frecuencia llevan a la EP son la ansiedad, el estrés, problemas de relación o hábitos masturbatorios inadecuados.
– Anorgasmia
Hablamos de anorgasmia para referirnos a la incapacidad persistente o recurrente de alcanzar el orgasmo, aún cuando el deseo y la excitación son adecuados. Habitualmente la anorgasmia se presenta en mujeres, pero también puede afectar a los hombres. Hablamos de anorgasmia primaria cuando nunca se ha experimentado el orgasmo; en cambio, la anorgasmia secundaria hace referencia a la pérdida de la capacidad de alcanzar orgasmos tras haberlo experimentado con anterioridad. Se hace necesario pues establecer esta diferenciación durante la evaluación, así como indagar en las posibles causas psicológicas, físicas o relacionales.
– Dispareunia
Es el dolor genital que aparece durante la actividad sexual. Para poder hablar de dispareunia ha de ser un dolor persistente y recurrente, y puede darse tanto en mujeres como en hombres. No ha de confundirse con el vaginismo, en el caso de las mujeres, aunque con frecuencia existe comorbilidad en el diagnostico de ambos trastornos. Como ocurre con el resto de disfunciones sexuales, es aconsejable realizar una exploración médica previa al tratamiento sexológico para identificar o descartar una posible organicidad.
– Vaginismo
Consiste en la dificultad o imposibilidad en la penetración vaginal debido a la contracción involuntaria de los músculos de la vagina. Esta dificultad aparece no sólo durante las relaciones, también se puede presentar durante los exámenes ginecológicos o el uso de tampones. Puede ir acompañada o no de dolor, pero suele ser frecuente la concurrencia de ambos.