Riso…¿terapia?
Quería pasarme por aquí para explicar lo divertidos que fueron los talleres de risoterapia que hace unas semanas disfrutamos en Vícar, con un grupo de mujeres y con otro grupo de mayores. Por eso me ha parecido un buen momento para reflexionar sobre cuánto de terapia hay en el término «risoterapia», porque a veces este punto genera controversia.
Aunque de manera coloquial hablemos de la «risoterapia» como una terapia, lo cierto es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no la considera como tal, no estando integrada dentro de un marco regulado de atención sanitaria. La risoterapia no trata directamente una patología concreta, ni sustituye a un tratamiento médico o psicológico, ni tiene suficiente evidencia como intervención clínica autónoma, pero eso no significa que la risoterapia no nos ofrezca una fabulosa herramienta para el trabajo con las emociones, y este punto es clave: la diferencia entre «terapia» y «herramienta»: la risoterapia por sí sola no cura la ansiedad ni la depresión, pero puede ayudar a modular el estado emocional.
La risoterapia es una herramienta psicoeducativa cuyo objetivo es facilitar la risa espontánea y un clima emocional positivo a través de dinámicas grupales que combinan juegos, respiración, ejercicios corporales y risa inducida. Utilizada como herramienta complementaria, la risoterapia favorece la regulación emocional, la cohesión grupal, la activación corporal y una distancia cognitiva muy útil a la hora de reencuadrar las experiencias y flexibilizar nuestra manera de pensar.
Creo que para todos los asistentes a estos dos últimos talleres en Vícar no cabe duda de la cantidad de cortisol de la que nos liberamos en aquella sala, yo incluida, gracias a esa predisposición a dejar la vergüenza en la puerta.
Aquí dejo un testimonio del ambiente tan chulo que creamos entre todas:
- Haciendo grupo
- Dinámica
- Dinámica con globos
- Participantes del grupo de mujeres
- Baile
Y qué bonito que te despidan así…:










