FMT 3: El erotismo en la pintura modernista y Vidal Balaguer. Conversando con Oriol Hernández
La pintura modernista, al igual que otras artes como la escultura, la literatura y el teatro, cuestionan las normas y los tabúes establecidos y encauzan con libertad la expresión artística, fomentando el diálogo social y estimulando el progreso. Las obras eróticas modernistas adquieren el valor de instrumentos para la reflexión y el debate sobre los límites impuestos en la sociedad. Se enfrentan a la censura y la crítica y activan la polémica sobre la relación entre arte y moral sexual, y sobre la libertad de expresión. El desnudo en el arte refleja los cánones sociales para la estética y la moralidad. Asociado al erotismo, el desnudo es un tema recurrente en la producción artística de todas las culturas. El audaz tratamiento del color y la luz, las composiciones ornamentales y los temas que exploran la belleza y la sensualidad son características comunes en las obras modernistas. Con frecuencia se representan escenas de la vida nocturna y figuras femeninas con un enfoque estético y emocional.
Tomemos como muestra de ello a Ramón Casas, uno de los más célebres pintores del modernismo catalán. En 1906 pinta “Flora” tomando como modelo a una Julia Peraire «con perseverancia compulsiva. La hace posar como reina de los Jocs Florals, folclórica de mantilla y abanico, elegante automovilista, madre e incluso monja de la orden de Calatrava. Pasan los años y pasan los retratos ‒más de 100 entre pinturas y dibujos‒ cuya sucesión ilustra la autobiografía sentimental del artista. De 1906 es Flora, una epifanía de la seducción con escote palabra de honor», según escribe Gonzalo Ugidos. Y de 1907 es “La Sargantain”: «La mirada entre etílica y tentadora de La Sargantain, un prodigio de voluptuosidad envuelta en seda amarilla, como regalo», escribe también sobre “La Sargantain” Gonzalo Ugidos, que añade: «Flora y La Sargantain son imágenes del deseo y la pasión (…)»

«Flora» de Ramón Casas

«La Sargantain» de Ramón Casas
Resulta de especial interés mencionar a una artista con frecuenta olvidada, y reivindicar de este modo la voz femenina en el mundo del arte modernista. Aunque no está acreditado, algunos investigadores indican que Lluisa Vidal y Puig, pintora reconocida que tocaba el violín y cantaba, expuso al comienzo de su carrera artística en Els Quatre Gats. Es la única pintora de la época que completó sus estudios en París, donde se aproxima al movimiento feminista europeo. Según expone Nale Ontiveros, gestora cultural, «cuando volvió a Barcelona, se puso en contacto con Carme Karr, fundadora de la revista Feminal, y líder catalana de la corriente feminista burguesa. Empieza a colaborar estrechamente con esta revista, con Francesca Bonnemaison y con Dolors de Monserdá, figuras importantes del feminismo español del momento. Participó en el Institut de Cultura i Biblioteca Popular per la Dona, fundado por Bonnemaison en 1905, en el Patronat d’Obreres de L’Agulla, fundada por Monserdá, en la Llar, residencia de estudiantes y profesores impulsada por Karr y el Comité Femenino Pacifista de Cataluña, impulsado por Monserdá y Karr en 1915. El incipiente movimiento feminista se había dividido en dos ramas, la obrera y la burguesa, pero coincidían en lo fundamental. La líder de las trabajadoras era Teresa Claramunt, y la de las burguesas era Karr.
En 1911 Lluisa Vidal abrió una escuela femenina de dibujo y pintura en su propio estudio de la calle Provenza. Junto a ella, hubo otras mujeres en el movimiento artístico modernista, entre las que cabe señalar, según la documentación realizada por Mª Ángeles Cabré «Visitació Ubach, Antònia Farreras, Emilia Covanty, Elvira Malagarriga, las hermanas Tomás Salvani (casi siempre pertenecientes a la burguesía). Pero solo ella (Lluisa Vidal) lo hizo profesionalmente con la suficiente intensidad como para ser considerada hoy la pintora del modernismo catalán (…) Mientras Vidal se dedicaba sobre todo al retrato y a la llamada pintura de género (escenas de la vida cotidiana, donde las mujeres arreglan la casa, tocan el piano…), le siguió a la zaga su amiga Pepita Teixidor, especializada en pintura floral, cuyo busto en mármol podemos contemplar en el parque barcelonés de la Ciudadela. No me consta que a Vidal se le haya dedicado ninguna escultura, pero sí un pequeño pasaje situado entre el modernista Hospital de Sant Pau y la Sagrada Familia».

«Retrato de Carlota Vidal», de Lluisa Vidal
Para ponerle el broche de oro a esta entrada sobre pintura modernista, hemos tenido la oportunidad de conversar con Oriol Hernández, dibujante de cómic egarense formado en La Escuela de Cómic Joso, donde actualmente imparte clases de ilustración digital. Entre sus trabajos más importantes destacan «La piel del oso», por el que obtuvo el Premio al Autor Revelación en el Salón Internacional de Cómic de Barcelona de 2013 y el Premio Mor Vran 2013 a la mejor Bande Désinée policiaca, así como sus publicaciones con Zidrou: «Joyeuses nouvelles pour petits adultes et grands enfants», «Los 3 frutos», «Naturalezas muertas» o «Madriguera». Además, ha trabajado en otros ámbitos como la animación (Donkey Xote y Noctura, de Filmax), la ilustración («El Zombi» y «A mi no m’agraden els llibres!») y la publicidad.
«Naturalezas muertas» se adentra en un capítulo de la vida del pintor modernista catalán Vidal Balaguer, “el pintor que nunca existió”, así que, qué mejor oportunidad que la Fira Modernista para tener una charla con Oriol a cerca de la pintura modernista, y, sobre todo, a cerca de su propio proceso creativo.
Si el arte es en parte un reflejo de la mentalidad de la época en la que nace, encontramos que en la temática modernista tiene una gran presencia el erotismo; éste siempre ha sido un tema central en el arte, hay quien considera la creación artística en sí misma como un acto erótico que libera un instinto vital. Autores como Ramon Casas o Santiago Rusiñol, son algunos de los mayores exponentes de la pintura modernista, ¿Qué aspectos de la moral sexual de la época crees que se ven reflejados en sus obras? En esta época se basaban más en sugerir que en mostrar en general, había una moral religiosa imperante en todos los ámbitos, por lo que la seducción se basaba más en sugerir, a veces incluso una postura de una mano, una chica totalmente vestida pero tumbada en un sofá de una manera sugerente más que en mostrar directamente.
Picasso, en alguna de sus obras, se dedicó a estudiar el espíritu cabaretero y sicalíptico de la época, ¿qué opinión personal te merece «La Gommeuse» y «La Polaire»? Como siempre antes se habían pintado a famosos, reyes, nobles…y como desde muy joven Picasso había admirado a Ramon Casas, en su primera exposición tenía ese punto como desafiante de querer pintar a los borrachos del bar, a las prostitutas…y en esta línea es en la que continuó. El Isidre Nonell, por ejemplo, pintaba también gitanas, enfermas de sífilis… En esta época ellos eran los famosos, eran como los jugadores de fútbol de hoy en día, eran personalidades influyentes, todos venían además de familias pudientes, sí que es cierto que a Picasso le habían cerrado el grifo porque lo querían emparejar con su prima para conservar la riqueza de la familia y él no quiso, pero al final eran unos niños desfasados, yo he leído libros de cuando se fueron Ramon Casas y Santiago Rusiñol a París y se pegaban unas fiestas… así que me recuerda a todo ese rollo de alcohol a saco, prostitutas…era del palo del que iban. Así que estas obras de Picasso son un reflejo de esta mentalidad.
¿Tuvo relación Vidal Balaguer con Picasso, como la tuvo por ejemplo con Joaquim Mir? Sí, estudiaron juntos, fueron juntos a clase. Estudiaron en la Llotja, todo esto está documentado. Picasso era el más joven de la promoción, tenía 15 años cuando compartió clase con ellos, y Vidal Balaguer creo que tenía 19.
Tú mejor que nadie conoces la obra de Vidal Balaguer, integrante de la Colla del Safrà. Precisamente dentro de las obras que se conservan del artista, una de las centrales es el desnudo de Mar Noguera, «La mujer del mantón». ¿Qué crees que intentó capturar Vidal Balaguer en este desnudo? ¿Podríamos decir que se trata de un testimonio más del mundo marginado de la época, como lo fueron las obras de sus amigos y coetáneos Canals y Nonell? Sí, en cierto modo sí. Se sabe que Mar Noguera también tenía aspiraciones artísticas, y entonces lo que hacía era que, por el hecho de posar, podía conocer artistas, preguntarles por sus técnicas y todo eso, y en definitiva, el cuadro es una muestra de amor, Vidal era muy obsesivo y se obsesionó por completo por Mar. Sabíamos que la quería, pero también a raíz de la desaparición de ella se sospecha si él la pudo asesinar porque no la correspondió…hay ciertas sospechas.

Detalle de «La mujer del mantón» de Vidal Balaguer
La apertura y desenfado que transmite con el desnudo de Mar Noguera contrasta bastante con el celo que lo caracterizó a la hora de proteger sus obras de la mirada de extraños y curiosos, tal y como él mismo describiera en sus diarios. Desde el conocimiento que tienes sobre el artista, ¿cómo dirías que vivía el erotismo? ¿nos está hablando este contraste de un Vidal de cierto carácter subversivo y anarquista pero reservado para la intimidad, sin llegar a eclosionar más allá de su arte y su vida privada? ¿hablamos de un Vidal que sufre cierta represión y solamente se permitiera esa libertad en la esfera privada? No, yo creo que era más una cuestión de celo, llegaba hasta tal punto su obsesión por Mar que no quería vender sus cuadros, los quería para él. No tenía ningún problema al exponerlos pero a la hora de venderlos, en el momento en que surgía un comprador era «no, no, no, lo quiero para mí». No lo podemos saber con certeza, porque desapareció.
¿Cómo definirías el estilo personal de Vidal Balaguer, su sello identitario? ¿en qué se diferencia de sus contemporáneos? Vidal Balaguer parecía haber viajado en el tiempo, como si viniera del futuro, su pintura parece contener influencias más modernas, un visionario infravalorado.
Háblanos un poco de ti, ¿en qué estás trabajando ahora? Pues estoy trabajando en un cómic con tintes autobiográficos pero vehiculado por un gato, un lobo y una sirena, y pasa en Terrassa todo, entre Vallparadis, el castell de la cartoixa, las fábricas antiguas… y, es un poco una crítica velada al capitalismo, que en la superficie es una aventura de unos personajillos que van a rescatarse y tal, pero en el fondo pretende ser una crítica al sistema con todo esto que ha salido ahora de la IA, del crecimiento porque sí, vamos a meterlo donde sea y todo eso.
¡Qué ganas de leerlo! ¿Tienes fecha de publicación? En 2026 pero aún no sé cuándo, primero lo tengo que terminar y estoy a medias ahora. Éste lo he escrito yo, es el primero en el que me lanzo a escribirlo.
¿Cuál ha sido el que consideras el mayor logro de tu carrera? Pues mira, precisamente ha sido recientemente, el darme cuenta de que me lo paso muchísimo mejor si escribo yo las historias, me gustaría continuar por ahí, porque sí que me ha gustado sobre todo por ejemplo Naturalezas Muertas, es un libro que Zidrou escribió para mí, fue muy divertido de hacer, hacía cosas que a mí no se me hubieran ocurrido, pero sí que es cierto que cuando tú piensas la historia te lo acomodas mucho, y me lo estoy pasando muy bien dibujando las movidas, no sé, que si gatitos, Terrassa, que si castillo…eso para mí no tiene precio, porque al final se entiende mucho en cuanto a logro que te den un premio o que vendas no se cuanto, pero esa satisfacción dura tres minutos, y sin embargo luego te tienes que pasar todo el día trabajando, así que si lo que tienes sobre la mesa te hace disfrutar más, para mí cuenta más esa satisfacción que la de recibir un gran premio.
¿Y la mayor dificultad a la que has tenido que enfrentarte? Pues también ha sido con el último proyecto, lidiar un presupuesto muy bajo, con mi vida, con tener que tener otros trabajos…es complicado hacer proyectos para España, en Francia les cuesta mucho confiar en escritores españoles, o sea, como dibujantes muy bien, porque dibujar «cualquiera puede», pero con los guiones son un poco más selectivos. Y bueno, de momento no he conseguido venderlo ahí, así que voy tirando con un presupuesto español, pero claro, implica tener que dar clases, tener que aceptar otros curros…
Toda carrera es un moldeamiento, un aprendizaje sobre uno mismo a través de aproximaciones sucesivas hacia la madurez y el perfeccionamiento. A la hora de lograr la inspiración, ¿qué elementos o circunstancias has observado que la facilitan en tu caso? ¿y qué la dificulta? Pues mira, qué la dificulta lo tengo muy claro, y no va en contra de lo que la facilita, por ejemplo, a mí me ha dificultado mucho la inspiración los comentarios ajenos, sobre todo cuando son dentro del equipo, por ejemplo un guionista…no me pasaba con Zidrou pero alguna vez me ha pasado que estaban muy encima de detalles que no eran importantes para la narración, que eran pequeñas chuminadillas que a mí al final lo que me producía era mucha inseguridad y un sufrimiento a la hora de trabajar porque pensaba que en cualquier punto se iban a fijar en algo que no estaba bien y entonces eso me iba frenando un montón. Y, sin embargo, que a la gente le guste mi trabajo sí que te lo pone más fácil, sí que te hace ese punto de «ah, qué guay, qué bueno soy», como en el campo de fútbol, un jugador al que lo aplauden todo el rato pues se siente confiado y le salen más las cosas, pero pienso que más importante que lo que te viene de fuera es eso, creer en el proyecto en el que andas, y para mí es importante meterle cosas de ti, cosas que tú realmente sientes y conoces, estar contando algo que has vivido, eso me sirve mucho de motivación.
La creatividad es un ejercicio de sinergia, ¿de qué fuentes te nutres a la hora de recoger influencias? Un poco han sido las mismas toda la vida porque yo crecí con Bola de Drac, a mí me flipaba, es una cosa que me impulsó mucho a decir «¡ah, yo también quiero hacer mis historias!», y sigue siendo así. El último cómic que empecé, éste en el que estoy ahora, fue a raíz de leer una entrevista al Akira Toriyama, en la que decía que hacía las historias cortas, de doce capítulos, lo que me dio la idea de capitularlo de esta manera, o como él contaba, por ejemplo, «empecé este cómic porque tenía ganas de dibujar tanques», y te haces la pregunta de «¿y yo qué tengo ganas de dibujar?». Y bueno, esas fuentes de las que me nutro son sobre todo otros autores y autoras, esa tradición es la que te da un poco de contexto, si tú no hubieras visto nunca a nadie hacer nada es muy difícil que se te ocurra por arte de magia. También es un ejercicio de llevar la contraria, cuando veo como se hace es en plan de «respetando cómo se hace pero, ¿y porqué no darle siempre una pequeña vuelta?» para proponer algo nuevo dentro de la tradición.
En el proceso creativo hay momentos de frustración, momentos de fluir la conciencia con la tarea, ¿cómo llevas la tolerancia a la frustración? ¿te permites sentirla? ¿cómo ha sido tu relación con la frustración a lo largo de la evolución de tu proceso creativo? ¿te frustras hoy menos que al principio? Para empezar, acerca de la última pregunta, sí, me frustro menos que al principio, aunque me sigo frustrando a veces, pero sí que me he autoimpuesto, y sobre todo leyendo a otros autores, el decir «es que mira, éste por ejemplo deja pasar este tipo de cosas, y a mí me gusta cuando lo leo», lo puedo encontrar si lo estoy estudiando en plan de que hay pequeños fallos de raccord o de lo que sea, y al principio era mucho más perfeccionista, tenía la idea de que tenía que hacerlo super perfecto, si no no era válido, y pienso que no, un trabajo artístico no es una ecuación, la parte técnica es una pequeña parte del trabajo, pero no es la que lo inunda todo, al final es lenguaje, es mucho más importante que exprese algo a que no que cada coma esté en su sitio, y sí que he aprendido un poco a hacer que incluso el error mis ojos lo vean bonito, o sea, me sigue pasando que a veces sigo viendo un lobo «monguer», una cara de una niña «monguer», o lo que sea, pero intento corregir lo menos posible, intento dejar que fluya, como en la vida. Conocí a un autor que lo hacía todo directo, sin boceto ni nada, si el cómic era a tinta lo hacía directamente a tinta, si era a color iba directo con el color, sin borrar nada. Mucha gente lo hace así, y he observado que la gente que más pilota lo hace así. Él me contaba que la reflexión que había hecho era precisamente con la vida, tú en la vida no tienes el botón de borrar, o de tirar para atrás, pero esa es la gracia, que no salga todo como te habías propuesto, si no que hay veces que hay cosas que salen mal pero te llevan por un camino que luego mola, y un poco pues eso, aprender a ser un poco más orgánico. A mí a futuro sí que me gustaría hacerlo todo de una manera mucho más directa, con éste último lo estoy intentando, sigo pasando un poco por el filtro de «voy a limpiarlo para todos los públicos»…pero bueno, algún día me saldrá todo directo.
¿Cuál ha sido, de todos los personajes que han salido de tu pincel, el que has sentido como más real, más cercano, del que más has aprendido? Muchos de los personajes estaban creados a pachas, como con Zidrou. Como el último lo estoy haciendo yo todo, ahí hay más conexión, de hecho siento que soy yo en cierto modo; por cierto, no tiene nombre, se llama «el gatito».
Uri, qué maravilla que compartas con nosotros tus experiencias y tus reflexiones ¡un millón de gracias y feliz fira!

«Le Paon Blanc», interpretación de Oriol Hernández




