Orgasmos en dos minutos: ¿disfunción o reclamo publicitario?

Me gustaría retomar un artículo del diario de Terrassa en el que participé hace algún tiempo, porque pienso que sigue totalmente vigente en la actualidad. En él, algunas colegas sexólogas y propietaria de sex shop tuvimos la oportunidad de abrir un debate en torno al fenómeno del Satisfyer que estimula importantes reflexiones sobre la sexualidad no sólo femenina, si no también masculina. A todas ellas quiero añadir la siguiente: ¿porqué razón lo que para las mujeres supone un reclamo publicitario como “¡orgasmos en dos minutos!”, para los hombres sería una disfunción o motivo de preocupación y de consulta?. Desde aquí invito a quien lo lea a buscar sus propias respuestas, o a quizá a seguir haciéndose nuevas preguntas.

En el enlace el artículo original:

Y a continuación traducido al castellano:

“Sólo diré que he borrado el Tinder”, “de la droga sale, de eso no”, “la mejor compra que he hecho en mi vida”, “no pensaba que fuera tan satisfactorio”, “el mejor amigo de cualquier mujer que funcione con el clítoris”, “llego al orgasmo en dos minutos”, “todas las mujeres deberían tener uno”. Éstos son algunos de los comentarios que se pueden encontrar en Internet en referencia al Satisfyer, un juguete sexual que se ha popularizado de forma impresionante en los últimos meses, hasta convertirse en todo un fenómeno. Esta Navidad ha sido uno de los regalos más repetidos y mujeres de todas partes no han tenido ningún pudor en mostrarlo en las redes sociales. Pero, ¿qué es esto que causa tanto furor? Pues un succionador de clítoris, un juguete que estimula a este órgano sin contacto, a través de las ondas expansivas que se forman cuando mueve el aire de su alrededor a toda velocidad. Esta tecnología hace que la sangre fluya más rápido hacia el clítoris y, por tanto, el orgasmo llegue mucho antes.

 

Estas ondas expansivas que estimulan el clítoris son la clave del éxito. La onda activa las terminaciones nerviosas y, precisamente porque se trata de una onda, llega a todo el clítoris entero (también a los bulbos y raíces), y no le estimula sólo superficialmente, como haría un estimulador de clítoris convencional. Lo tan famoso es el Satisfyer Pro 2, que en el comparador de precios idealo.es aumentó un 497% su número de búsquedas entre septiembre y diciembre, pero la marca alemana Satisfyer dispone de casi una decena de modelos diferentes : desde uno que quiere parecerse a un pingüino hasta otro que está pensado para poder llevarlo de viaje. Además, existen otras firmas que también comercializan succionadores de clítoris como la sueca Lelo o la también alemana Womanizer. De hecho, la pionera fue esta última después de que el investigador Michael Lenke sellara en el 2014 con una patente la Pleasure Air Technology, el diseño que abría sus puertas al orgasmo casi instantáneo. «Es un juguete que nosotros ya hace tiempo que ofrecemos pero ha sido a partir de este octubre que hemos vivido un aumento muy importante de las ventas», comenta Miriam Amors, propietaria de Factor Mujer, un establecimiento de Terrassa dedicado a la venta de productos eróticos.

 

“Yo no había visto nada parecido con otro juguete, esa desinhibición, ese boca-oreja… Es una revolución sexual, como pone en la caja del Satisfyer. No acabo de tener claro los motivos de este fenómeno, aunque es cierto que es un juguete muy estimulante, diferente y que satisface. Supongo que el hecho de que no se introduzca dentro del cuerpo también ha influido”, sostiene Amors. “Detrás del Satisfyer hay una buena campaña de marketing y en las mujeres existe una buena necesidad de hablar de nuestro placer, también desligado del coito y la penetración. Han coincidido ambas circunstancias y esto ha llevado a un boom”, considera la sexóloga y psicóloga Delfi Ramos. Amigas “En nuestra tienda ha sido el producto más vendido estas Navidades. Hay mujeres que se le autoregalan, chicos que lo compran para regalarlo a su pareja, personas que lo han comprado para amigos invisibles y grupos de amigas que vienen juntas a comprarlo, algo que antes no veíamos tan a menudo”, destaca Amors. “Como en los otros juguetes eróticos, la franja de edad más numerosa es la que va de los 30 a los 45 años porque es cuando ya has experimentado la sexualidad y tienes ganas de probar otras cosas, pero también hay mujeres más jóvenes y algunas de ellas mayores”, añade.

 

“Aunque los succionadores empezaron con Womanizer, Satisfyer ha sacado a precios muy competitivos y éste es su éxito. Todos sus modelos son sumergibles. Las hay con pilas y otras con batería recargable. La gama básica va desde los 20 euros hasta los 70. Los de Lelo van de 100 a 140 euros y los de Womanizer son aún más caros”, explica Amors. “No todas las mujeres somos iguales y hay gente a la que no le gusta pero el 95% de los comentarios es que funciona y va muy bien”, dice. “Con el succionador, se puede llegar al orgasmo de forma muy rápida pero no debemos pensar que la mujer siempre llegará al orgasmo con esto y ya no le va a gustar la penetración porque son cosas diferentes. Los hombres no deben preocuparse. Además, el succionador no sólo puede utilizarse sola, sino también en pareja. Nos puede ayudar a encontrar el punto G de la mujer, a estimular el clítoris pero sin llegar al orgasmo y hacer una estimulación con pareja, con juguete o con lo que sea, o alargar o llegar a más en una relación en pareja” , sugiere. Es más, en Factor Mujer se puede encontrar el pack for lovers, que incluye un Satisfyer Pro 2, un masturbador para hombre con succión controlable de la misma marca y un lubricante efecto calor. Y es que Satisfyer también fabrica y comercializa productos para varones. “Los juguetes también están ahí para poder compartirlos. Incluso el Satisfyer se puede utilizar en otras zonas del cuerpo y se puede introducir en la vida sexual de la pareja”, coincide la educadora social y sexóloga terrassense Irene Soriano.

 

disfunción

 

“La estimulación que proporciona es muy alta. De forma natural es imposible llegar. Una cosa es tener una relación con un juguete y otra cosa es tener una relación sola o con otra persona. Sea como fuere, una persona no se puede sustituir por un juguete. De todas formas, pienso que es un buen momento para que los hombres empiecen a reflexionar sobre cuáles son las necesidades sexuales de las mujeres, y quizás plantearse nuevas formas de relacionarse con el placer, tanto con la pareja como en solitario”, señala. En este sentido, es interesante recordar que hasta la aparición de los succionadores de clítoris, la mayoría de juguetes sexuales para mujeres o, mejor dicho, para personas con vulva, tenían forma de falo y simulaban la penetración como si esto fuera condición indispensable para el placer. “Venimos de un modelo falocéntrico y coitocéntrico en el que todo el placer se entendía de acuerdo con el placer del hombre. En un principio, todos los consoladores para mujeres tenían forma de falo porque se entendía que lo que daba placer era la penetración y el coito. A medida que hemos ido profundizando a lo largo de muchos años en el conocimiento de la anatomía del placer femenino, hemos ido descubriendo que existen otras zonas erógenas y puntos potencialmente generadores de orgasmos como el punto G y el clítoris”, explica Delfi Ramos.

 

Orgasmos “Es un juguete que no tiene la típica forma fálica y que demuestra que los penes no son necesarios para el placer femenino. Hace unos años, el clítoris era el gran desconocido. De hecho, hay mujeres mayores que no lo han descubierto hasta ahora que se ha empezado a hablar de ello. Incluso hay mujeres que están descubriendo los orgasmos con este juguete y en mi opinión esto es un problema. Si ha tenido que llegar un juguete para que seamos conscientes de nuestro placer es que algo no va bien”, apunta Soriano. “Hace unos años ni siquiera se contemplaba que la mujer pudiera tener una vida sexual. Con el boom del Satisfyer se está visibilizando que las mujeres nos masturbamos y, de rebote, que las mujeres tenemos una sexualidad. Que se pueda hablar de ello es importantísimo. Ya era hora de que pudiéramos pensar en nosotras mismas y que no se nos penalice por disfrutar, por sentir placer”, reivindica la sexóloga. “Antes el poder lo tenía el hombre. Había que tener relaciones sexuales con penetración. Las mujeres nos habíamos convencido (y todavía hay muchas convencidas) de que estábamos obligadas a tener relaciones sexuales aunque fuera sin placer o sin querer porque era nuestra obligación como mujeres. Esto ha llevado en varias ocasiones a sentimientos de culpa, frustración ya desarrollar una disfunción sexual porque siempre se nos ha dicho que una relación sexual debe ser placentera. Hay mujeres que creen que tienen un problema y el problema no es suyo sino de la educación sexual”, opina.

 

“Este fenómeno está contribuyendo a poner sobre la mesa las diferencias de sentir, vivir y necesitar la sexualidad entre hombres y mujeres. Muchas veces la igualdad entre el hombre y la mujer es una igualdad formal; la igualdad real se logra, entre otros, gracias a pasos como éste que ayudan a visibilizar la voz femenina. Cuanto más se hable del placer femenino, más nos alejaremos de los estereotipos que todavía se necesitan en las relaciones”, defiende Ramos. Sin embargo, no todo lo que rodea al fenómeno de los succionadores de clítoris es tan positivo. “Muchas mujeres están consiguiendo orgasmos muy rápidos. De hecho, la publicidad del producto asegura orgasmos en menos de dos minutos. Y esto es algo peligroso porque estamos dando valor a la rapidez del placer. Además, el peligro que puede haber es que nos habituemos a ello. Si yo me habitúo a tener siempre orgasmos rápidos con un juguete, todo lo que esté por debajo será insuficiente”, asegura Soriano. “El boom del succionador puede tener muchas bondades. Creo que es importante que se normalice el uso de juguetes sexuales, ya que son buenos para la tonificación de la zona genital, para ayudar a la vascularización y también en momentos vitales como puede ser la menopausia, en la que hay que prestar atención al mismo tipos de cosas. Además, Satisfyer puede ser una buena herramienta en la intervención con parejas con disfunción, ya que aparta el protagonismo de la penetración. Pero, como todo, es importante dosificar su uso y no abusar de ellos. A veces nos acostumbramos a los juguetes y luego parece que no sepamos funcionar sin ellos”, avisa Ramos.

 

“Con el Satisfyer vamos al orgasmo rápido y genitalizamos las relaciones sexuales. El orgasmo es una consecuencia de un encuentro erótico en el que pueden haber genitales o no y no tiene porqué sé el fin. De hecho, uno de los problemas que puede haber en las relaciones sexuales es ponerse el orgasmo como objetivo cuando la sexualidad es mucho más amplia”, afirma, por su parte, Soriano. Ramos está de acuerdo. “El Satisfyer se ha convertido en un símbolo de reivindicación del placer femenino, pero, a su vez, si antes el modelo de placer era coitocéntrico y falocéntrico, es decir, el placer giraba en torno a la penetración y el coito, ahora podemos caer en la trampa de centralizar el placer en el orgasmo. De hecho, muchas de las consultas que llegan a la clínica vienen de aquí, de esa concepción que tenemos tan interiorizada que placer es sinónimo a erección, penetración y orgasmo”, lamenta.